El premio Nobel de Literatura de 1999 conmocionó a Europa en el 2006 con el lanzamiento de sus memorias de juventud Pelando la cebolla, a través de las cuales reveló que, durante la Segunda Guerra Mundial, se ofreció como voluntario para servir en las Waffen – SS, una organización militar hitleriana que, al término del conflicto, fue condenada por su participación en atrocidades y crímenes de guerra. Alfaguara publica este mayo en Colombia su controversial confesión.En 1959, el alemán Günter Grass sacudió el panorama cultural de Europa con la publicación de uno de los clásicos más memorables de la literatura del siglo XX: El tambor de hojalata, novela de desmesurada inventiva protagonizada por un genio, huésped de un sanatorio, llamado Oscar Matzerath que, a los tres años, decidió que no quería crecer más.
En el 2007, este escritor, premio Nobel de Literatura de 1999, provocó otra conmoción en Europa, no sólo cultural, sino también política y social, con el lanzamiento de sus memorias Pelando la cebolla, a través de las cuales confesó haber participado durante la Segunda Guerra Mundial en un brazo de combate de las Waffen-SS, organización militar hitleriana al cargo de Heinrich Himml.
Su confesión no es sólo polémica por el hecho de que las Waffen – SS fueron juzgadas al término del conflicto mundial por cometer innumerables crímenes de guerra, sino porque Himml fue quien desarrolló el programa de exterminio de la población judía.
En su autobiografía, publicada en mayo de 2007 en Colombia por editorial Alfaguara, Grass escribe: “Hace décadas que me negaba a reconocer esa palabra y la doble S. Lo que en los estúpidos años de mi juventud había aceptado con orgullo se transformó después de la guerra en una creciente vergüenza que quería silenciar. Pero el peso se mantuvo y nadie lo pudo aliviar.”
En la obra, Grass utiliza la primera y tercera persona para cuestionarse qué factores lo pudieron llevar a ofrecerse como voluntario de una de las tropas más temidas de la historia y asegura que desconocía por completo las atrocidades que cometía la organización.
“Durante mi entrenamiento para el combate con tanques no supe nada de crímenes de guerra (…) Pero mi llamada ignorancia no puede encubrir el hecho de que pertenecí a un cuerpo, un sistema que planeó y organizó la destrucción de millones de seres humanos. Aunque yo mismo no me considerara culpable, siempre queda algo en la conciencia que no se puede limpiar, eso que solemos llamar con frecuencia responsabilidad compartida. Es seguro que tendré que vivir con ello para el resto de mi vida”, sostiene en el libro.
Y agrega: “Con el paso del tiempo empecé a darme cuenta, aunque todavía dubitativo, de que desconocía o, dicho con mayor precisión, no quería admitir, que yo había estado envuelto en un asunto criminal, cuya carga con los años no se aminoraba ni era posible enterrar en el olvido, y del que todavía sufro.”
En Pelando la cebolla, el Nobel alemán también describe el proceso que vivió hasta convertirse en un escritor de renombre con la publicación de El tambor del hojalata y retrata las personas que, de una forma u otra, fueron componiendo las memorias de su vida.
Günter Grass, nacido en 1927 en Dánzig, se hizo escritor después de haber recibido una sólida formación como escultor y dibujante. Su obra comprende poemas, dramas y, sobre todo, novelas. El tambor de hojalata (1959; Alfaguara, 1978) es una de las obras maestras de la literatura europea y, como arquetipo de la generación que sobrevivió a la guerra, la mejor novela alemana de este siglo. Con Años de perro (1963; Alfaguara, 1978) y El gato y el ratón (1961; Alfaguara, 1979) compone la famosa «Trilogía de Dánzig», que le dio renombre universal. Otra de las grandes novelas que cimentaron su fama es El rodaballo (1977; Alfaguara, 1980), en donde el mito se hace realidad. Es cuento largo (1995; Alfaguara, 1997) es un demoledor libro sobre la unificación alemana por cuya traducción Miguel Sáenz obtuvo el Premio Aristeion de Traducción 1998. Más ensayos que novelas son sus obras Mi siglo (Alfaguara, 1999), que refleja toda la sabiduría humana de un escritor espléndidamente maduro, y Del diario de un caracol (1972; Alfaguara, 2001), donde traza sus preocupaciones y reflexiones sobre el progreso y la comunicación entre generaciones. Aparte de ser laureado con el premio en Nobel en 1999, recibió el premio Príncipe de Asturias de las Letras ese mismo año.
La crítica ha dicho
«Preciso y auténtico. Describe sin vergüenza, pero lleno de dudas, el surgimiento de un artista, una piel de cebolla tras otra.» Die Zeit
«El libro es mucho más y mucho menos que una confesión. Tiene mucho que contar.» Frankfurter Allgemeine Zeitung
«Grass ha logrado una obra maestra literaria, temáticamente cautivadora, estilísticamente muy artística y despiadadamente abierta.» Stuttgarter Zeitung
«Un cariñoso retrato familiar, una sensacional obra.» Der Spiegel
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